El largo plazo

Quiero ofrecer este escrito a todas aquellas personas que deciden entrar a la cancha cuando la decisión sensata es no hacerlo. Este es para los clientes del esparadrapo, y para los amigos del ibuprofeno. ¿Corto plazo o largo plazo? Esta pregunta nos la hace la vida constantemente. Un pequeño placer ahora, por uno más grande mañana. Una gran alegría de corta duración o una vida feliz sin mayores sobresaltos. La recomendación siempre es el largo plazo. Existe un famoso experimento en el que a un niño le dan un masmelo y le dicen que puede comerlo en ese instante o esperar y le darán dos.


Estos niños fueron seguidos y muchos años después se mostró que, en general, los niños que esperaron por el segundo masmelo se volvieron más exitosos.

Esta es la historia de un boxeador que, como cualquiera de su clase, de haber hecho parte del experimento hubiera devorado el masmelo antes de que el experimentador acabara de explicar. Esta es la historia de uno de esos que en cada instante se jugaba la vida.

Su nombre es Cassius Clay, todos lo conocemos como Muhammad Ali, es negro y nació en Estados Unidos en una época donde los negros no eran bienvenidos. Era hablador, terco, creído y detestable. Pero es que nada triunfa donde la presunción no haya puesto de su parte. Con 18 años fue campeón olímpico. Sin embargo, botó su medalla al río el día que un restaurante se negó a servirle porque era negro. Era complicado. En una época donde los boxeadores debían hablar con sus puños, él hacía poesía.

Fue campeón mundial de los pesos pesados en 1964, en 1967 fue llamado al ejército a combatir en Vietnam. Su respuesta, “no voy, los vietnamitas no me han hecho nada, me han tratado peor los blancos”. Por esta decisión le retiraron el título, le prohibieron boxear en su país y para que no lo hiciera afuera le revocaron el pasaporte. Esto duró casi cuatro años. Algunos dicen que nunca conocimos al mejor Ali. Antes de irse su talento estaba en ascenso. A su regreso no era tan rápido ni tan talentoso, pero fue a su regreso donde tuvo las peleas que lo hicieron leyenda. Fue a su regreso que demostró de qué estaba hecho.

Mientras Ali estaba suspendido, el dueño del cinturón era Joe Frazier quien también mostró ser un campeón de verdad. Frazier era de esos pocos que saben que a los campeones no los hace el oro y que para ser el mejor hay que ganarle a los mejores. Fue Joe Fazier en una visita a Nixon, el presidente de los Estados Unidos, quien pidió que le devolvieran la licencia para boxear a Ali.

Antes de enfrentarse a Frazier Ali tuvo que enfrentar un par de boxeadores. en estas peleas se mostró que ya no era el mismo, que había perdido su velocidad, pero su personalidad seguía intacta. Los días antes de la pelea con Frazier, Alí se dedicó a insultarlo y recordarle que él no era ningún campeón. Frazier no respondió, no era su estilo.
La pelea era a muerte, los dos eran campeones invictos, pero Ali no era el mismo y Frazier no estaba dispuesto a perder. Round tras round Frazier fue cogiendo ventaja hasta que en el último round, el número 15, Frazier con la izquierda tumba a Ali. Muhammad pudo quedarse en el piso, la pelea estaba perdida. No tenía porque levantarse a seguir siendo castigado, pudo por lo menos esperar a que el juez contara hasta ocho para levantarse, pero era demasiado orgulloso para esto y se paró tan pronto cayó.

Esta pelea la perdió Ali, pero en ella aprendió tres cosas: Odiaba perder, ya no era tan rápido, y podía aguantar un puño. Estas tres cosas definieron el resto de su carrera. Frazier perdió contra Foreman el título en una paliza. Era tal la ventaja que Foreman le decía a Frazier ya quédate en el suelo, estoy cansado de tumbarte.

Así las cosas Ali tendría que pelear con Foreman por el título. Y eso hizo, en una pelea que será recordada mientras los hombres recuerden a sus héroes. La estrategia de Ali: tirar dos puños y dejar que Foreman lo golpeara con todo lo que tiene, y después de que Foreman dejara todo, decirle al oído ¿es eso todo lo que tienes? Y así fue. Durante siete rounds Muhammad aguantó los puños del campeón mundial de los pesos pesados y todo lo que dijo fue ¿es eso todo lo que tienes? De repente despertó y golpeó a un Foreman, más joven que él, pero exhausto y desmoralizado. Foreman cayó, el árbitro contó hasta diez y Ali se convirtió en campeón por segunda vez.

Durante los siguientes seis años la estrategia de Ali no cambió mucho. Gracias a su resistencia y su coraje venció una vez más a Foreman, dos veces a Frazier peleó varios rounds con la mandibula rota y venció a otros tantos, en unos combates que el mundo no olvidará. Más tarde Ali describiría estas peleas como experiencias cercanas a la muerte. Ali perdería, a la edad de 37 años, su título contra un joven llamado Spinks, a quien después vencería nuevamente para convertirse en campeón del mundo por tercera vez. Al terminar la pelea, con el titulo en la mano Muhammad anunció su retiro.

Se dice que si se hubiese retirado después de esta pelea, podría haber sido presidente. Pero al igual que que todos los boxeadores, no estaba pensando en el futuro y quería saber si podía hacerlo una vez más. Así que decidió volver. Cuando anunció su regreso su médico de toda la vida, Ferdie Pacheco, le dijo que no volviera, que ya eran demasiados golpes. Por este consejo Ferdie fue despedido

Borges dijo que a pesar de que la vida de un hombre se compone de miles y miles de momentos y días, esos muchos instantes y esos muchos días pueden ser reducidos a uno: el momento en que un hombre averigua quien es, cuando se ve cara a cara consigo mismo. Imagino que este era ese momento para Muhammad Ali. En este momento se vió a la cara consigo mismo y supo que él era un boxeador, que su destino era pelear hasta el final, sin pensar en consecuencias. Y siguió peleando. La historia termina mal como siempre pasa con los que no esperan por el segundo masmelo. Las salidas triunfantes son escasas en el mundo del boxeo pero pocos campeones han salido tan miserablemente como él. Muchos dirán que debió haberse retirado, pero entonces no hubiese sido Muhammad Ali.

Acerca de Pablo Lemoine

Jugador activo de Carneros, selección Bogotá y Tucanes desde 2002
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